Reequipación de la travesía Coterón - Reñada para doble cuerda con tensores químicos (noviembre 2016)



Miriam Rey



Ya en septiembre sabíamos que se iban a realizar trabajos de reequipación en la zona de Cantabria. Para mediados de octubre habíamos formado un grupo de trabajo de 6 personas, con el propósito de realizar la instalación en doble de Coterón-Reñada, situado en el Valle de Matienzo y perteneciente al sistema de la Vega.
El viernes 21 nos juntamos, Fernando y Dani del Viana, José del GEL, Txandi del Cota Mínima y Héctor y yo (Miriam) del GEMA, en la Casa del Espeleólogo (en Arredondo), donde Iván, Cristina y Paqui nos acogen encantados como acostumbran en todas nuestras incursiones a Cantabria. Tras aliviar nuestros estómagos comenzamos a hablar del trabajo que nos esperaba al día siguiente, el plan era realizar la instalación en doble del P52, P13 y P69 y colocar en fijo los oportunos pasamanos.
Para las 8.00 de la mañana siguiente estábamos todos despiertos para comenzar el día. Una vez de repartir pesos y pertrecharnos para la ocasión, nos dirigimos al lugar de aparcamiento de Coterón, que se trata de una pista con algún ensanchamiento de la calzada, en donde no se  molesta a los dueños de las fincas.


Bonito paseo antes de hacer el fuerte ascenso


El equipo de trabajo en la boca de Torca del Coterón



Tras una subida de 25 minutos ya estábamos en la boca de entrada. Dani comenzó a instalar el pasamanos y el P52 en fijo, mientras que los demás valoramos que la mejor opción para la instalación en doble era desde la parte superior del  pozo. 7 metros más arriba y a la izquierda de la boca de entrada, buscamos unos puentes roca que nos servirían para anclarnos mientras hacíamos dos agujeros y metíamos los químicos en ese mismo lugar, que servirían de cabecera de pasamanos para posteriormente bajar hasta donde se instalaría la primera reunión. Aun anclados en los naturales, descendimos un par de metros hasta la vertical del pozo, donde se instaló la cabecera.  Fernando aprovechó la ocasión para darnos una clase magistral de cómo “nacen los químicos de la roca”, personalmente tengo mucho que agradecerle.
Ya en la base del P52 vimos una gran puerta en forma de "T", formada por dos marcos de roca imponentes, tras atravesarla progresamos andando por terreno resbaladizo hasta llegar a una cuesta descendente y al P13, que estaba instalado en fijo a nuestra izquierda. Txandi comenzó a bajar para valorar tanto la roca como los posibles roces que podría haber, se plantearon muchas opciones pero finalmente consensuamos hacer la instalación a la derecha ¡era la mejor opción! Lo primero fue buscar el anclaje del que se colgaría Fernando, y todo sea por ahorrarnos hacer un agujero, que encontramos el único puente roca decente del lugar. Una vez colgado hizo el primer agujero, seguía avanzando hacia la derecha del pozo para hacer los agujeros de la cabecera cuando Dani le dijo “estas sujeto únicamente de un p… puente-roca, por qué no metes un monti…” (para algunos montipaiton, para otros full monty, ¡cada uno lo llama como quiere!). Tras meter los dos químicos del pasamanos y la cabecera, aún quedaba trabajo, había que tirar una roca que se movía bajo nuestros pies, fue curioso que Dani, que menciono lo de poner un monti… (todo sea por seguridad), empezó a dar patadas a la roca sin anclarse a nada junto a Fernando. Qué motivación, yo veía la roca, a ellos y la caída que tenían “¡por Dios, anclaros a la cuerda del puente roca aunque sea con un ballestrinque!”.


Héctor limpiando la instalación antigua



Al bajar a la base del P13 José nos preparó un chocolate caliente, tras la parada y unas cuantas bromas a cuenta de mi destreza limpiando los agujeros, reanudamos la marcha. Nos topamos con un pequeño destrepe que cuenta con una cuerda de apoyo, continuamos hasta el pasamanos del P69. Dani y Txandi bajaron, el pozo estaba instalado con dos cuerdas y la instalación que había era un poco precaria. Los demás hicimos los agujeros del pasamanos y metimos los químicos. Fernando continúo para terminar la instalación del pozo, tres metros bajo el pasamanos puso una reunión…


Pasamanos de aproximación a la cabecera del P69



Una vez secos los químicos, cosimos la cuerda del pasamanos, José nos deleitó con un ocho doble oreja por chicote, ¡muy bien peinado! (que quede claro), que unía los dos últimos químicos del pasamanos con la cabecera de la reunión del P69. Posteriormente, José y yo, retornamos para dejar el pasamanos del P13 (ahora P18) en fijo y esperamos el regreso de los demás.




Mientras tanto, Txandi y Dani se encontraban en la base del P69, Fernando pasando miedo suspendido de una cuerda roñosa metiendo químicos y Héctor suspendido en otra cuerda, esperando poder sacar chispas a la radial… Ese mismo día se probó la instalación y concluimos que está a prueba de bombas.
Una vez que José y yo vimos a Fernando y a Dani retomamos la marcha hacia la salida, había que remontar el P52 y no era plan dedicar más tiempo del debido a esperas. Subimos a la entrada, José desinstaló el pasamanos y montamos la nueva instalación para ver como quedaba, había que subsanar un roce y teníamos una reunión reservada para que Fernando la colocara al subir. Ya estábamos todos fuera menos Héctor que iba con la radial… a la altura del pasamanos viejo decidió que no quería subir hasta la nueva cabecera con toda la morralla que había quitado, y se hizo un péndulo medio trepada para salirse antes, ya nos parecía que no podía terminar la cueva sin hacer una de las suyas.
Choques de manos y felicitaciones, trabajo realizado y probado, solo faltaba una cosa ¡la cerveza! Y la sorpresa fue que al llegar a la Casa del Espeleólogo, Iván nos tenía reservado un platazo de macarrones y percebes. ¡Cojonudo!


Miriam Rey






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Reequipación de la nueva travesía Torca la Sima - Gándara para doble cuerda con tensores químicos


Hacía ya tiempo que teníamos ganas en Viana de conocer y de hacer la travesía Torca la Sima - Gándara, y este verano nos lanzamos a ello. Ya teníamos en la cabeza la idea de la viabilidad de su reequipación para doble cuerda.
Tras este primer reconocimiento, en el que hicimos la travesía sin problema alguno, fueron más las dudas que nos produjo, que las certezas, pero ya decidimos que esa travesía había que equiparla para doble cuerda.
La FCE, además, la metería dentro de su programa de reequipación de cavidades clásicas, con lo que "miel sobre hojuelas". Equiparíamos la travesía en su totalidad con tensores químicos.
La primera de las tres expediciones que esta reequipación nos ha costado fue en octubre, un fin de semana estupendo de buen tiempo y de mucho trabajo. Los clubs implicados eramos Abismo y Viana -ambos de Guadalajara-.
Ese fin de semana, Montse, Sergio y Toño de Abismo, y Pedro, Julian, Fernando Vallecillos (nuestro director y ejecutor de proyecto) y el que os habla nos pegamos una pequeña paliza, pero colocamos cuatro de los cinco descuelgues actuales en el magnífico P155 de entrada de la torca.




Preparativos antes de la aproximación


Fernando montando el 5º descuelgue del P155

Aquella tarde salimos tarde, pero muy contentos porque teníamos el trabajo, por fin reconducido. Ya casi habíamos terminado la reequipación del pozo de entrada, el que más nos preocupaba. Este primer pozo, una de las grandes verticales cántabras, tiene zonas muy descompuestas en su primera mitad, por lo que la instalación debería apartarse de todas ellas. Por otro lado, en su cara norte cuenta con uno de los mas espectaculares espejos de falla que he visto nunca.
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Nota:

Espejo de Falla: Estrato duro sobre el que se ha deslizado otro por efectos clástico. En el estrato duro quedan los "reflejos" de las hendiduras producidas por dicho arrastre.
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En nuestra torca la cara del "espejo de falla" es lisa, vertical, extraplomada y de unos 20m de ancha desde su comienzo en superficie, hasta la base del P155.
Pues bien, ahí colocamos las tres primeras cadenas; el punto mas seguro del pozo y el más alejado de las zonas descompuestas.




Euforia en la salida por Gándara


Ya en noviembre, y tras haber terminado unos trabajos en la travesía Coterón - Reñada, un nuevo equipo de gente de Viana (Fernando Vallecillos y Dani García) con el inestimable apoyo de Hector, Miriam y Txandi, acometen un nuevo ataque al P155 de Torca la Sima. Nos pareció "mucho pozo" para "tan poca cadena". Se habían colocado en la primera jornada de trabajo como descuelgues, una cadena Raumer© inox A4 de doble anilla con un tensor químico de apoyo a unos 40 cm de la misma. En esta segunda jornada se une el tensor de apoyo a la cadena Raumer© con una cadena auxiliar inox A2 y dos maillones inox A4. Los descuelgues, ahora a tres anclajes, quedaban mas seguros y garantizados para tres personas.
A las dos semanas, un nuevo equipo mixto acomete el tercer y último ataque. De Viana íbamos Fernando y yo, de Cantabria y el País Vasco Txandi, Hector y Miriam (tres verdaderas máquinas) y de Galicia, Ramón, sin cuya ayuda tampoco hubiéramos podido terminar el trabajo.
Comenzamos por la noche con la ya tradicional velada en la "Casa del Espeleólogo" de Arredondo, el mejor y más económico albergue de la zona. A la mañana siguiente, sin prisas, a la boca de la torca.




Bonito paseo de aproximación a la Torca


Vista de la arboleda que cubre la torca


Parte del equipo de ataque


Hector y yo comenzaríamos instalando en fijo el primer pozo, Fernando y Miriam pondrían una quinta cadena en el "espejo de falla" y Txandi y Ramón bajarían en doble probando las cabeceras y haciendo por primera vez la travesía "en doble".

Así lo hicimos sin problema alguno, pero como ocurre cuando se reequipa, que se sabe cuando se empieza, pero no cuando se acaba, esto se nos fue un poco de horas y le echamos toda la mañana.

Desde allí fuimos todos directos al E7, para reequiparlo en fijo.




Miriam reequipando el E7


Fernando, con Miriam, explicando el procedimiento de la colocación correcta de un tensor


Tensor correctamente colocado en el E7


La instalación antigua hubo que quitarla, para lo que se utilizó maquinaria pesada: la famosa rotaflex, que en Viana ya es un elemento de progresión más.




Hector retirando la peligrosa instalación antigua


Desde allí nos dirigimos al P65, dividido por repisas en tres pozos de 4, 17 y 44 metros respectivamente. Este pozo tampoco nos resultó fácil de reequipar por el riesgo de caída de piedras que pudiera conllevar. De hecho se montó en fijo por varias caras, hasta que finalmente se encontró la mejor opción.

Ramón y yo lo montamos en fijo y Miriam y Fernando iban tras nuestros pasos con la maquinaria pesada. Este pozo requiere de un pasamanos en fijo que te aleja de la peligrosa repisa y te coloca en la vertical.




Fernando y Miriam reequipando el pasamanos de acceso al descuelgue del P17


Tras el P17, el P44 (con tres cadenas); desde la base de este último pozo un P10 que ha quedado en fijo, y desde allí, tan solo la "Diaclasa de Unión", en la que nos encontramos que habían retirado las cuerdas del E4+R12, por lo que Ramón tuvo que apretarse una escalada en libre, que no se la salta un gitano. Tras dejar todo en fijo, se reequipó para que también quedara en fijo para el futuro, pero con tensores químicos y cuerda nueva.

Desde allí, tan sólo un estrecho P3, que también dejamos en fijo y ... ¡tachán! en la rampa de bloques previa al P32 de la Sala del Ángel de Gándara. La zona de Unión forma una salita en donde Ramón y yo nos comimos un estupendo bocadillo de entrecot calentedo a la llama. El resto del equipo se lo había comido ya en una espera anterior. Parece increible, pero allí nos apretamos un magnífico bocata de entrecot. Quizá el primero comido en Gándara.

Desde allí, tan solo el bonito paseo de vuelta por Gándara.



Paseo de salida por las galerías de Gándara




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